Como protegerse del sol: lunares y lesiones cutáneas
La exposición al sol durante periodos largos de tiempo, provoca cambios agudos en la piel, como las quemaduras solares y crónicos, como el envejecimiento. Una piel que ha recibido demasiado sol está propensa a la aparición de procesos cutáneos malignos.
Melanoma
Es el nombre dado a los tumores melánicos o pigmentados.
Es una variedad muy seria del cáncer de piel, causante de su alta mortalidad. Representa el 75% de las muertes por cáncer de piel.
La mayoría de los 200.000 casos de melanomas que se diagnostican anualmente en el mundo, se dan en personas de raza blanca que habitan climas soleados.
Los estudios epidemiológicos señalan que la principal causa es la radiación proveniente de la luz ultravioleta (rayos UVA y UVB).
Consejos a la hora de tomar sol
La prevención ante la llegada del verano, incluye medidas de protección como el uso de sombreros y gorras, cremas de alta protección y acostumbrarse a tomar el sol de manera gradual y en las horas de irradiación más baja, evitando el horario entre las 12 y las 16 hs.
Pensar que en la playa puede proteger la sombrilla es un error. El efecto espejo de la arena induce a que éstos lleguen con mayor intensidad.
Personas propensas al desarrollo de un melanoma
Especial cuidado deben tener las personas que están en los grupos de riesgo, a ellos se les aconseja someterse a revisiones periódicas:
- Individuos con antecedentes familiares o personales.
- Quienes tienen manchas y lunares que cambian de aspecto bruscamente.
- Personas que tienen gran número de lunares.
- Quienes tienen manchas que pican, sangran, duelen, se inflaman, endurecen o enrojecen sin una causa aparente.
- Prototipos de pieles y ojos claros que se queman con facilidad pero se broncean escasamente.
- Quienes tienen antecedentes de quemaduras solares importantes, especialmente en la infancia y adolescencia.
- Personas cuyo trabajo les obliga a estar muchas horas al sol.
Lunares
Todos los seres humanos tienen algún lunar, aún aquellos de piel oscura.
El lunar puede ser considerado un tumor benigno y por lo tanto no suele causar problemas, salvo en algunos casos, los estéticos.
Un inofensivo lunar o tumor benigno puede transformarse en un melanoma, de aquí la importancia de su vigilancia.
Debe prestarse atención y consultar médico cuando el lunar (generalmente de color marrón) cambia de tonalidad o de aspecto.
Cuando le rodea una aureola rojiza o cuando sangra, pica o duele.
