Particularidades del Desierto de Tabernas
Algunas características que reseñan al desierto de Tabernas En la provincia de Almería, al norte de la ciudad capital se encuentra el primer gran desierto europeo: Tabernas; declarado Paraje Natural protegido en 1989.
Las singularidades del Desierto de Tabernas: geomorfología
Es el único desierto, propiamente tal, de Europa. Una continuidad de 11.625 Has de cárcavas, ramblas, barrancos lo hace más espectacular y sobrecogedor.
Con un clima mediterráneo subárido y temperaturas medias de 18ºC, goza de 3.000 horas de sol al año que representan uno de los mayores niveles alcanzados.
En Tabernas las lluvias no superan los 250 mm anuales. Pocas pero suelen ser torrenciales formando avenidas que horadan el paisaje aunque el suelo, de areniscas sedimentarias y margas y casi sin vegetación, no consigue retener la humedad.
La flora del desierto de Tabernas
La zona está colonizada por vegetales de hojas pequeñas y duras, para sobrevivir realizan la función de fotosíntesis en horario nocturno, ese es el caso de la Salicornia.
Es frecuente encontrar especies como la escobilla, el esparto y plantas aromáticas como la artemisa y el tomillo.
También los raspalenguas, matagallos y chumberas, todas plantas con capacidad para enfrentar el clima desértico y otras que son parásitas como el jopillo de lobo.
En los bordes de las ramblas, buscando los únicos resquicios subterráneos de humedad se pueden encontrar retamas, adelfas, higueras y flores como siempre vivas moradas, jaramillas blancas almerienses y clavelinas.
La fauna
En Tabernas se distinguen dos clases de hábitats bien diferenciados: montes y ramblas.
La existencia de abundantes enjambres de abejas y otros insectos ofrecen una apetitosa dieta a muchas de las aves que pueblan la zona.
Se ven abejarucos que hacen sus nidos en cavidades excavadas en los taludes de las ramblas; perdices rojas que anidan en los espartales del monte y también se hallan búhos reales, águilas perdiceras y reales, halcones peregrinos, cernícalos, mochuelos, grajillas, aviones roqueros, vencejos, collalbas y gorriones, entre una mayor variedad que da al desierto, una vida que a primera vista no parece tener.
Los camachuelos trompeteros, que normalmente se encuentran en los oasis saharianos comparten aquí espacio con otros pájaros como currucas, chortilejos, jilgueros, verdecillos y oropéndolas.
Entre los mamíferos abundan los conejos, liebres, lirones y erizos, tanto europeos como morunos.
Los reptiles que viven aquí son las lagartijas, culebras de escalera alguna que otra rana común y una de las últimas poblaciones de cierta importancia, de tortugas moras.



